Durante el último Congreso Nacional de Geriatría y Gerontología, nos llamó la atención el título de la charla ¨Envejecer como se me da la gana¨ y entramos sin dudarlo. Tres mujeres fascinantes y llenas de vida compartieron sus experiencias de envejecimiento en primera persona.
Haydeé Lenkiewicz es Magíster en Gerontología, Directora Académica del Curso de Formación Superior Nivel de Posgrado en Gerontología y Geronto-kinesiología, y Miembro del Consejo del ILC Centro Internacional de Longevidad, entre otros
Su charla, que empezó bailando y se despidió con un tren y aplausos, terminó diciendo ¨Así que sí, envejezco. Pero a mi modo. Con historia, con errores, con alegría, con rugidos, con ternura. Con el cuerpo marcado, pero el alma despierta. Porque lo único que no pienso hacer… es pedir permiso¨.
Haydeé leyó una carta abierta, y desde SER le pedimos permiso para compartirla, con ánimos de seguir reflexionando entre todos acerca de los modos posibles de envejecer, de las oportunidades de este tiempo y del rol que ocupan y pueden ocupar las personas mayores.
¡Muchas gracias Hydeé por compartirte y hacernos reflexionar con vos! A continuación, pueden leer la carta.

CARTA ABIERTA: “Envejecer como se me da la gana”
Seguir siendo en el tiempo: cuerpo, deseo y movimiento
Esta charla nace desde la experiencia vivida, no solo como una acumulación de años, sino como una construcción activa de sentido, identidad y libertad a lo largo del tiempo. En un contexto social donde el envejecimiento suele estar cargado de estereotipos, mandatos y restricciones, hablar de “envejecer como se me da la gana” es un acto de rebeldía, pero también de afirmación. Es decir: me pertenezco.
La vejez, muchas veces reducida a una etapa de pérdidas, dependencia o invisibilización, merece ser resignificada desde las voces de quienes la habitamos. Esta charla es una invitación a pensar el envejecimiento no como un proceso homogéneo o lineal, sino como una posibilidad múltiple, subjetiva y profundamente humana.
Envejecer con autonomía de pensamiento, con deseo, con decisiones propias —a veces fuera de lo esperado, lo correcto o lo “adecuado”— es un derecho y también un gesto político.
Hablar de mi vida, de mis elecciones, mis errores, mis búsquedas, mis placeres, es también hablar de cómo fui desarmando las ideas impuestas de lo que debería ser una persona mayor. No se trata de imponer un modelo, sino de habilitar preguntas: ¿a quién le molesta que envejezca a mi manera? ¿Quién define lo que es apropiado para una mujer mayor, para un cuerpo envejecido, para una vida que aún late?
Porque envejecer como se me da la gana no es desentenderme del mundo, sino comprometerme con él desde mi forma de estar en él. Desde la libertad conquistada, desde la conciencia crítica, desde el deseo de seguir eligiendo, incluso en medio de límites, incluso en medio de miedos.
“Soy kinesióloga y magíster en Gerontología, con más de 25 años de trabajo institucional en el Colegio Profesional de Kinesiología de Córdoba, una experiencia que me llevó a profundizar en la enseñanza, la investigación y la defensa de los derechos de las personas mayores. Desde allí, he participado en muchos conversatorios , he dictado cursos sobre Gerontokinesiologìa —como la cátedra „Movimiento y Vida‟— y coordinado talleres que reivindican el cuerpo mayor como espacio de salud, placer, sexualidad y autonomía.”
“Decidí formarme en gerontología porque entendí que envejecer puede y debe pensarse desde la dignidad y el protagonismo. No como una entrega a la pérdida o la pasividad, sino como una oportunidad vivaz para manifestar derechos, deseos, capacidades. En mis actividades profesionales combato los sesgos negativos —el edadismo— y promuevo el hacerse visible y activo, más allá de los años.”
“Envejecer como se me da la gana significa reivindicar que, a los 60, 70, 80 y más años, una mujer puede elegir seguir moviendo, estudiando, enseñando, gozando del cuerpo, de la música, de la compañía. Que puede ser docente, investigadora, referente
comunitaria, provocadora de ideas. Que no es una etapa menor, sino un tiempo militar con el corazón, con el saber, con la belleza de los vínculos.”
Envejecer «como se te dé la gana» no es un capricho porque implica el derecho a la autonomía y a la independencia en la vejez, una demanda política y social para que las personas mayores podamos tomar las propias decisiones sobre cómo vivir nuestra vida, acorde a sus valores y preferencias, sin interferencia o discriminación por su edad. Es un derecho humano fundamental reconocer que cada persona tiene la libertad de decidir sobre su propio plan de vida.
¿Por qué es una decisión política y un derecho?
- Autonomía y Dignidad: El derecho a tomar decisiones propias, a llevar una vida independiente y a elegir su residencia son componentes esenciales para la dignidad de las personas mayores. Estas no son decisiones triviales, sino que forman parte de un proyecto de vida.
- Lucha contra el viejismo: que son las actitudes y estereotipos negativos hacia las personas mayores. El viejismo puede llevar a que otros (incluyendo familiares, políticos o profesionales) intenten limitar la autonomía de las personas mayores, asumiendo que ya no pueden tomar sus propias decisiones.
- Reclamar el derecho al autogobierno: Al decir que envejecer según los propios deseos es un derecho, se exige a la sociedad y a los gobiernos que protejan y garanticen esta libertad. Esto incluye que las políticas públicas promuevan la independencia y no la infantilización de las personas mayores.
- Defensa de la calidad de vida: Decidir cómo envejecer es una forma de buscar el envejecimiento saludable y el bienestar personal. Se trata de poder vivir una vida plena, con la capacidad de determinar los propios planes de vida y vivirla con sus propias preferencias.
En resumen, destacó la importancia de reconocer y proteger la libertad de las personas mayores para autogobernarse y tomar sus propias decisiones, en lugar de ser tratadas como objetos pasivos.
Por Haydeé Lenkiewicz
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